El techo del mundo, por los suelos

 

Las protestas por la liberación del Tíbet han tenido gran repercusión mediática. Los manifestantes se han hecho oir en las Olimpiadas, la maratón de Nueva York y otros eventos importantes. Sin embargo, aún es desconocida la historia de esta región, especialmente la del pueblo nepalí. Con esta entrada pretendo dar a conocer llanamente un conflicto armado de múltiples matices, interlocutores y episodios. Cabe destacar que en la actualidad se mantiene uno de los periodos con más calma que se recuerdan, pero ciertas heridas son aún muy recientes. 

 

Desde 2007, la Misión de las Naciones Unidas en Nepal (UNMIN) se encarga de promover las conversaciones entre la monarquía, las guerrillas maoistas y los distintos partidos políticos. Hace tan sólo unos días, el 23 de enero, volvieron, por segunda o tercera vez consecutiva, a prorrogar su presencia en el país por otros 6 meses más. Sus objetivos principales para los próximos meses serán: vigilancia, gestión de las armas que le fueron entregadas a UNMIN por el ejército rebelde y constatar la integración y rehabilitación del personal del ejército maoísta. Con la última abolición de la monarquía el pasado 2008, se configura este Estado multicultural que padece serios atentados contra los derechos humanos.

 

La cuna del Hinduísmo y su predisposición a la guerra

Nepal es un reino centroasiático cuya historia se extiende desde hace milenios. Los primeros nepalíes conocidos migraron desde el este asiático entre los siglos VII y VIII a.C., dando inicio al Imperio Budista con el nacimiento de Buda, aproximadamente en 563 a.C. Este imperio se extenderá hasta el año 200 de nuestra época, cuando es sustituido por feudos hindúes. A partir del año 900 se inicia un largo periodo donde el gobierno no recae en una dinastía fija, se disputa el poder entre familias e incluso con los ingleses. En el año 1814, el pueblo nepalí se alza contra el dominio inglés hasta concluir con el Tratado de Sugauli (1816), donde Nepal pierde la región de Sikkim.

 La paz dura poco, pues en 1846, después de asesinar a varios cientos de príncipes y jefes en la “masacre de Kot”, la dinastía iniciada por Jung Bahadur Rana toma el control del país hasta 1948, cuando las colonias inglesas se retiran finalmente. Es entonces cuando se instaura el rey Mahendra como soberano. Éste era hijo del rey que India había propuesto para gobernar, y cedió el poder a su hijo Birendra, quien continuaría con el sistema “panchayat” o “sin partidos”. Es en 1989 cuando el Movimiento Popular Democrático fuerza a la monarquía a aceptar las reformas constitucionales para una democracia.

En 1991 se celebran las primeras elecciones libres en el país asiático, con la victoria mayoritaria de dos partidos políticos: el Partido Comunista de Nepal y el Partido del Congreso Nepalí. Ambos gobiernan en un sistema de monarquía parlamentaria, que termina por caer al no funcionar interiormente y especialmente debido a la extrema corrupción. Se inician los conflictos actuales y que, después de la victoria del maoísta PCN en 2008, han desembocado en la proclamación de la República Federal a un alto coste humanitario.

 

 

HITOS EN LA HISTORIA DE NEPAL

 

1.- Este reino del Himalaya es uno de los países más pobres del mundo, la población sobrevive con menos de 1 dólar al día y más del 40% de su población esta por debajo de la línea de la pobreza. Nepal fue el único estado hindú del mundo hasta el año 2006, en el que se convirtió en estado secular.

2.- En 1989 se intenta instaurar un sistema democrático; se propone una monarquía parlamentaria bicameral, donde la separación de los tres poderes está asegurada. Pero la corrupción monárquica y política impide el progreso de la joven democracia. Se dan una serie de rápidos cambios políticos. 

3.- La masacre de la familia real (en 2001), a manos del príncipe heredero, crea un estado de confusión, incertidumbre y violencia en el país, que acaba con la proclamación de “estado de sitio”. 

4.- En febrero de 2005 se efectúa un golpe de estado por parte del rey Gyanendra, que asume todo el poder de nuevo.

5.- La rebelión armada iniciada por los maoístas, y que ha unido a todas las facciones políticas y a la inmensa mayoría de la población en contra del gobierno, se ha cobrado unas 12.500 muertes. Además, las relaciones con el país vecino Bután se han tornado difíciles por el influjo de unos 100.000 refugiados.

6.- Las violaciones de los derechos humanos y el recorte de libertades son constantes por parte de ambos bandos. Las fuerzas de seguridad y el ejército han llevado a cabo asesinatos, torturas a presos y detenciones arbitrarias en aplicación de la Ley Antiterrorista. Por su parte, los maoístas han ejecutado cerca de 1.000 civiles considerados “enemigos de la revolución”, reclutan a niños-soldado y secuestran con el fin de utilizar rehenes para pedir rescate.

7.- El único elemento estabilizador es la conciencia de cambio que el pueblo ha adquirido. Tras siglos de totalitarismos, corrupción y guerras, la posibilidad de instaurar un sistema democrático, libre y justo es el único pensamiento que sustenta la unión de las masas. A la vez, se convierte en un poderoso factor que, posiblemente, determinará el principio de un nuevo periodo. El apoyo de organizaciones e instituciones internacionales, como la ONU y Amnistía Internacional, es fundamental.

Katmandú, capital de Nepal

Katmandú, capital de Nepal

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